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Showing posts from September, 2019

Poesía - En menos de un beso

Nos hacemos cenizas, desvanecer la melodía sin tregua significa inexistencia. Soy aventura y testimonio… De mí hago la propia desmemoria. Naufragar al paisaje de un comienzo nuevo, vuelo más alto, nube diferente, el adiós definitivo me borra, relámpago en penumbra iluminando, el brote renaciente… un nuevo cielo. Los brazos sujetarnos para despacio caer en el consuelo, dibujarnos en lienzos decorados de recuerdos. Las flores que en tu boca dejé viviendo morirán en poco tiempo. Nos habremos deseado tanto, que en menos de un beso estaremos muertos.

Poesía - Mundos corrompidos

Diamante de campos elíseos Bajo la osamenta desértica de la belladona Nicte Sublimo el íntimo recuerdo de tus caricias lascivas Horadando con tu lengua mis deseos, pecados inhóspitos del alma Las hendiduras de la noche susurran tu nombre De luciérnagas Ínclitas Del epicentro de los blondos senos de la oscuridad Emerges sublime redentor de talante caótico Volviendo mi cuerpo en diluvio y cenizas Abjuro tu nombre como canto virgen en la soledad continua En el musgo de tus caricias, en las suturas subyugadas por la agonía Entre abres intersticio abismal De salvaje bestia la gardenia maldita entre barrotes de tisú magistral He de engullir el epigrama arduo de tu ausencia adherido a la melancolía Con frenético anhelo y famélica demencia El arpa encubre sus canoras melodías en ambrosía fulgente Los cuatro elementos reencarnan en cuerpos Contemplando el choque tempestuoso de dos mundos corrompidos Despójame y despójate de las sombras que nos enc

Poesía - ¿Existir?

Juguemos a existir, besando las belladonas de la realidad Palpando el polvo de estrellas e imaginando el sedal de los huesos El viento abruma con los suspiros contraídos de dioses extintos  Cuando las estrellas relucen los cantos del arcano La agonía acalambrada germina en retahíla  Irrestricta cronología que segrega lascivia  Fantasma engullido en lágrimas estancadas El grito empedernido le da color a la esperanza  Cuando el negro enmudece en las venas Las sombras reforman la carne putrefacta Sed de enigmas reverdece el brebaje de la muerte socorriendo el espíritu Las flores bailan en arabescos tornasoles Las nubes ornan reluciendo encajes oropel en boca de ambrosía Alborada de humareda  En nimbos melancólicos y coronas premonitorias El mar colma su silueta en mi silueta entre marejadas procelosas  De cipreses profetas juego a existir  Nadando en la nada y respirando en el todo La existencia se ríe de mí, los árboles se acentúan en pl

Poesía - Tarde de abril

No me preguntes de donde vengo, y mucho menos a donde voy El espejo me reclama desfigurada Me palpa cadáver de gangrena Los cuencos en donde figuraba el alma se postra fuegos fatuos Donde canta en el dia un dragón, y cada noche muere Renace un clavel de montaña danzando crucificada en la pira Venas como corset vesánico Socorren el mundo que se esfumó en el alba Demonios rezan en mi nombre Y los dioses abjuran en mi epitafio Ese eco, en cada paso del tiempo, retumba protervo El suicidio aulla  Licor en dolor bañan en el mar muerto La mano sarmentosa en carroña poseída Es tarántula colérica tejiendo gritos La luz se oxida, oscuridad germina en sudario de soledad -Lo sacrílego es ambrosía del pecado                                la sangre como fruto del deseo profano Admirame poseída Mientras la muerte suplica el vacío eterno.

Poesía - El diablo entro en mí

La noche de ayer el diablo entro en mí, no supe cómo fue, lo cierto es que lo sentí. La noche era muy fría yo comencé a tiritar, temblaba de melancolía, temblaba de soledad, mi alma estaba vacía, sentía ganas de llorar. Creo que el diablo de eso se valió para atacar, y yo cansado de pensar la guardia descuide, y con un golpe de jab hasta el suelo me derrumbe. Quise incorporarme y los presentes se burlaron, con una risa tan perturbante que mi furia desataron. Cuando me levante el frio desapareció, con desprecio los mire y la realidad cambio. Como me vieron enfurecido se apartaron de mí, pero el demonio escondido me incitaba a la lid. De pronto una mujer enfrente de mí se postro, la comencé a reconocer, la situación cambio, todo indicaba que Lucifer se había marchado, pero dentro en mi ser permanecía agazapado. Sentado cabizbajo como me encontraba, cobijado por los brazos de esa chica adorada, el diablo hizo que olvidara esa situación, y como