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Poesía - Sin calma

Corren, los días, temerosos, Ahogados en el terror de la incertidumbre. Y yo, que no los deseo contar. Se me escapan a respiro, Sin poderlos detener.

Como arrojarle oxígeno a la lumbre, Dejando, sólo, marcas en la cara. Columpian las lágrimas por debajo de los ojos. Llenos de anhelos deseosos, Olvidados en la efímera eternidad.

Todo se torna a nada. Mientras padre tiempo se divierte, Arrancándome partes de mi alma. Sin frenos por el torrente camino, Víctima de otro amanecer.

Otro día más se tira a la muerte, Sin escucharme pedir piedad. Es un volcán de labios rojos, Que me destruye, a trazos, la calma. Atraco invisible, despellejo de mi ser.
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Poesía - Volver a tenernos

¿Como se sentiría volver a tenerte? ¿Mi estomago se llenaría de mariposas en cada abrazo? ¿El cielo se invadiría de fuegos artificiales al vernos besar? ¿La Luna se volvería confidente por las noches cuando más te extrañaría? ¿El Sol brillaría solo para nosotros? Tal vez las aves cantarían al vernos de la mano por la vereda y los grillos les hagan segunda con su orquesta por las noches, cuando te despidas de mí. ¿Las estrellas caerían por el cosmos solo para que pidamos deseos mientras las admiramos? ¿O los vecinos se asomarían por la ventana para vernos abrazar en la calle? Probablemente nos reiríamos para sentirnos menos incomodos. ¿Como seria volver a tenernos? ¿Tu almohada escucharía de mí? ¿Habría algún brillo en tus ojos al verme? ¿También contarías el tiempo para nuestro próximo encuentro? ¿Tus adentros también se tornarían un horno al reconocernos con el tacto? Tal vez me tomarías de la cintura y yo jugaría con tus cabellos mientras nos planeamos la vida entera. ¿Así sería el tenernos? ¿Nos…

Poesía - Visita inesperada

Recuerdo bien, llegó a mediados de marzo un poco después de cuando nacen las flores, se presentó tan inadvertido hallazgo que gratuitamente me otorgó sus dones.

Primero baje y se abrieron sus negros ojos me miró con una compasión formidable, después me sostuvo, curo mis versos rotos y por primera vez no me sentí indeseable.

Nos quedamos ahí largo rato trinando bebiendo aromas y besando las sombras, para cuando sus hermanos fueron llegando nos despedimos con alegrías más ondas.

Poesía - Cruzar el puente

Veo los días asomarse como dedos inquietos buscando el interruptor sin entrar a la habitación pasos lentos, desiguales regándose sin dirección sobre fotos y calendarios, nada en verdad concluye.

En esta hora pálida y de silencio en que puedo caminar despierto escribo cada pensamiento que surge y me atraviesa antes de que caída al suelo se estropee y desaparezca en medio del polvo y el olvido sin un nombre ni haber sufrido.

La imagen orgullosa e intocable que se desmorona como arena más se tarda en comprender que en levantarse y empezar hoy casi nadie duerme tranquilo los que lo hacen están muertos cruzar la calle es peligroso quedarse quieto lo es más.

Los golpes se pierden en el viento todos esperan un resultado diferente los taxis viajan a través del tiempo el chofer es un narrador omnisciente algunos hacen de los trenes camas sus huesos crujen como hojas secas el ruido abre espacios entre las rejas

Poesía - El poeta

El poeta despierta, se levanta de su cama arrastrando una perpetua ensoñación y su sonrisa está hecha de una amalgama entre amabilidad, picardía y obsesión.

El poeta camina a la cocina y desayuna sale de casa y se pierde sin pena alguna, el poeta se estira y levanta las manos piensa y actúa de acuerdo a sus años.

Cambia de cuerpo y de tiempo así conforme a su necesidad, siembra el anhelo y el miedo en un acto propio de caridad.

El poeta canta las verdades dichas y no dichas doma a las fieras como letras vivas y no vivas, cuando escribe no come, no duerme se ahoga en un verso que no florece.

El poeta no decide tan solo danza, cuando no escribe el poeta trabaja.

Maneja taxis y diseña edificios atiende llamadas y viaja a sitios, todo se acumula sobre sus manos, dudas e hipótesis salen de sus labios.

El poeta respira, bebe, desaparece hormigas marchando en las paredes, el poeta vive, sufre, goza y muere igual que cualquiera de estos seres.

Poesía - La estación del tren

Cuatro vertebras se conectan mientras un ave nada entre las nubes Una explosión escupe colores y unos pies descalzos atraviesan el camino Todo se vuelve negro pero de a poco los violines iluminan el lugar Las personas caminan con desesperación y los arboles asemejan las venas por donde corre el aire Mi semblante feliz al verme colgado de dos cuerdas sostenidas por las ramas mientras los caballos y los perros esperan la noche detrás de una reja Las nubes asemejan los parpados del mundo y los millones de años que han pasado ya Rostros llenos de color simulan sonreír y la muerte danza vestida de rojo y el fuego enmarca el rostro de un viejo sabio que grita con la boca cerrada Los colores se mueven al ritmo de la música, y los semblantes aparecen como entes que siempre se quedaran ahí deambulando entre la estación del tren Y yo solo espero a que el estruendo de la explosión vuelva a aparecer y así transitar descalzo por el camino para volver a comenzar.

Poesía - Ella

Ella prefiere inundar su mente con recuerdos En realidad siempre estuvieron ahí. Y aunque están llenos de dolor ella prefiere abrazarlos y alejarse del presente Pareciera que su vida se detuvo el día que la muerte se recostó entre sus brazos Ahí el tiempo no transcurrió más y no volvió a cumplir años Su piel se marchita, sus ojos dicen lo contrario El verde profundo es una válvula por donde emergen litros de vidas, y los veo cansados y decepcionados observando el presente, pero no dejan de tener una esperanza por volver hacia atrás, antes de que se diera el último suspiro Es tan grato tenerte Hace ya tiempo entendí que no soy importante para ti ya que soy parte de este lugar que te agobia Y no te culpo, yo también a veces prefiero vivir de los recuerdos que inventa mi mente Pese a que nunca sabré que es eso tan bello que dejaste en el pasado del que tanto te aferraste, espero que haya valido la pena, en verdad espero que haya valido el gozo de vivir por siempre ahí.