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Historia Corta - El telar del abuelo

Resumen: En esta pequeña historia encontramos una de las tradiciones pasadas de generación en generación que es la realización de cobijas en telares a base de lana de borrego, logramos ver desde la perspectiva de una niña pequeña como es que las personas al crecer olvidamos lo fácil que puede ser para un niño elaborar las cosas aunque estas estén mal hechas, siempre logran cautivar a los mayores con sus ocurrencias, lo mismo ocurre dentro del relato, pues al ver las cosas tan extrañas que realiza su abuelo no logra comprender que es lo que él quiere hacer.
Te veo llegar y dices que tejeras, te imagino con hilos de colores y con unos enormes ganchos en las manos  - como cuando mamá tejía chambritas para bebes, o como las abuelitas de las caricaturas que sentadas  todo el día, tejen suéteres para sus nietos o quizás el método de las arañas sea más fácil, si quieres les preguntamos… Tu simplemente sonríes ante las cuestiones que te propongo, en ese entonces no sabía que realment…

Poesía - El diablo entro en mí

La noche de ayer el diablo entro en mí,
no supe cómo fue, lo cierto es que lo sentí.
La noche era muy fría yo comencé a tiritar,
temblaba de melancolía, temblaba de soledad,
mi alma estaba vacía, sentía ganas de llorar.
Creo que el diablo de eso se valió para atacar,
y yo cansado de pensar la guardia descuide,
y con un golpe de jab hasta el suelo me derrumbe.
Quise incorporarme y los presentes se burlaron,
con una risa tan perturbante que mi furia desataron.

Cuando me levante el frio desapareció,
con desprecio los mire y la realidad cambio.
Como me vieron enfurecido se apartaron de mí,
pero el demonio escondido me incitaba a la lid.
De pronto una mujer enfrente de mí se postro,
la comencé a reconocer, la situación cambio,
todo indicaba que Lucifer se había marchado,
pero dentro en mi ser permanecía agazapado.
Sentado cabizbajo como me encontraba,
cobijado por los brazos de esa chica adorada,
el diablo hizo que olvidara esa situación,
y como maleficio al corazón lo convulsionó.
¡Tú has de ser la amada que mi cariño desprecio!
¡Qué haces aquí sentada!, ¿acaso la burla no basto?

Dicho estas palabras de mí cuerpo la aparte,
con desprecio la miraba y hasta el suelo la arroje.
Todo mundo incrédulo comenzó a protestar,
pero se volvían mudos cuando los volteaba a mirar.
En eso recordé aquel momento de mi caída,
no sé cómo fue pero mi cabeza se llenó de neblina,
escuchaba voces que me ordenaban pelear,
sentía como a brotes fluía en mí la maldad,
me contuve como pude, ya me sentía salvado,
pero un trago me confunde, ¡allí estaba el diablo!

Alguien se acercó a reclamar mi comportamiento,
pero el mismo no era ya y lo golpee sin razonamiento,
no sentí remordimiento, ni tampoco dolor,
yo estaba muy contento por aquella situación.

De pronto la razón me llego con destellos,
y estar en esa situación me erizo los cabellos,
la tristeza me invadió, sentí ganas de llorar,
como fue que sucedió, ¡porque comencé a pelear!
Sin decir alguna palabra me aleje rápidamente,
no quería que entrara Lucifer en mí nuevamente.

Por un momento no supe de mí,
pero de pronto en mi casa me vi,
con mirada alarmante mi padre no dejaba de hablar,
pero mi cabeza inquietante no me dejaba escuchar.
No sé cómo lo hice pero controle mis impulsos,
lo único que dije, que en mi cuarto eran intrusos,
no sé qué más sucedió, ya no recuerdo nada,
pero cuando amaneció estaba sobre la cama,

Mi cabeza pesaba mucho, fluían vagos recuerdos,
con mi cuerpo debilucho, y mi estómago revuelto.
De pronto me percate de la resaca, y lo entendí,
con esa botella que tome el demonio entro en mí.
¿Cómo pudo suceder?, ¿cuantas tonterías habré hecho?
no lo podía entender, la cruda moral golpeaba mi pecho.
Como pude me incorpore, mi cuerpo comenzó a convulsionar,
apenas a la puerta llegue, en seguida comencé a vomitar.
Mi alma y mi ser fueron entregados en una copa de licor,
por la mañana fui exorcizado con un licuado de sabor.
Por la noche era demonio, causante de agravios y dolor,
hoy con un purgatorio, he vuelto a ser siervo del señor.

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