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Historia Corta - En la boca del León

Un mundo caleidoscopio colapsaba rápidamente sobre sí mismo, fuertes colores brillantes repentinamente chocando con grises casi blancos, rostros deformados lentamente en criaturas demoníacas, retomando formas humanas y nuevamente perdiendo las facciones reconocibles, lugares que se transformaban en arena, todo se lo tragaba la inmensa oscuridad que avanzaba a través de figuras hexagonales, como un túnel de luz, daba la impresión de que debía terminar pero nunca lo hacía, aparecía una figura que no entendía, cambiaba rápidamente de forma, un teseracto luminoso extendiéndose cada vez más.
Alana Hicks despertó súbitamente, sentía como si hubiera caído de una distancia muy alta, las extremidades le dolían como si las hubiera trabajado por horas continuas, lentamente movió la mirada, estaba en su apartamento, bañada en el sol que entraba por el enorme ventanal, las persianas metálicas se habían despejado a los primeros rayos gracias a los sensores externos, el enorme cuarto bla…

Historia Corta - Una carta de amor

Me enamoré de la persona equivocada; aquella, en la que confiaba;  la que creí que jamás se iría de mi lado, pero lo hizo. Después de todo, al final fue mi culpa por no demostrarle amor; lo mantuve en secreto por miedo, miedo a perderlo todo. Me quedé solo y desesperado, lleno de arrepentimiento.  A pesar de que amé tanto a semejante criatura, el mismo amor que nos unió, terminó por separarnos; por un tiempo pensé que podría continuar con mi vida, pero no fue así, de pronto me di cuenta de que ésa fue la mejor decisión que he tomado en la vida.  Sin embargo, intento olvidarte una y otra vez, pero no puedo; es imposible sacarte de la mente.

Constantemente pienso en ti, y recuerdo con gran ilusión tu mirada, tu sonrisa y tu voz que me hacía estremecer pero todo eso ya no importa, quedó en el pasado y será mejor que se quede ahí, después de todo ya no estás aquí. Sufro al no verte, sufro al no besarte, sufro al no tenerte y sufro al no admirarte cuánta nobleza en tu razón e infinitas son tus facultades como la belleza de tu corazón. 

Fuiste mi  todo alguna vez, pero ahora no puedo hacer más que marcharme. Vivirás en mis recuerdos por siempre y cuando menos lo esperes, a tu lado estaré. 
    
Lo nuestro fue efímero, más no podemos negar que pasó, que alguna vez nos amamos y nos juramos estar juntos por el resto de nuestros días.  Sabemos ahora que no fue así, la vida nos cambió llevándonos a ambos descubrir el cuerpo del otro y nos hizo descubrir que tal vez había un mejor destino para ambos y que soñar con estar juntos fue solo una ilusión.


Lo que podemos hacer ahora es a llorar por el tiempo perdido, por los corazones  rotos y por todo lo que nos entregamos el uno al otro. Lo mejor será olvidarnos y olvidar que esto pasó.

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Apartó el vaso colocándolo en su extremo derecho sin decir nada y exactamente así, se quedaron los dos. Por un buen rato permanecieron reservándose a …