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Poesía - El diablo entro en mí

La noche de ayer el diablo entro en mí, no supe cómo fue, lo cierto es que lo sentí. La noche era muy fría yo comencé a tiritar, temblaba de melancolía, temblaba de soledad, mi alma estaba vacía, sentía ganas de llorar. Creo que el diablo de eso se valió para atacar, y yo cansado de pensar la guardia descuide, y con un golpe de jab hasta el suelo me derrumbe. Quise incorporarme y los presentes se burlaron, con una risa tan perturbante que mi furia desataron.
Cuando me levante el frio desapareció, con desprecio los mire y la realidad cambio.

Historia Corta - Cuando el Sueño despertó

I

Tiamat

La edad del hombre terminó…
Finalmente Dios podía caminar en la tierra.
  • Finalmente tus ojos marrones descansan, del castigo de verme, la noche finalmente ha logrado recuperar su espacio, como en el inicio, el brillo de la luna, las estrellas y las luciérnagas, dan luz al espectro nocturno, aquel que se había retirado por la artificialidad de mis hijos.
El mundo está tranquilo, los edificios están apagados, el ruido de los carros ya no ensordece el canto de los grillos, o el chillido de los murciélagos.
Los parques ahora pertenecen a los animales, bulevares y avenidas, están en total silencio.
Barcos y cruceros, petroleros y lanchas, todos navegan a la deriva, perdiéndose en la distancia del ancho océano.
¡Tiamat!... ¡Oh! Tiamat, tu diste el seno de tu pecho, para crear un nuevo mundo en el universo.
En él sembré un mal, sembré cáncer en tu seno, y finalmente tu sacrifico se tornó vano para mis hijos, quienes hicieran lo mismo que Lucifer y los primeros ángeles, traicionaron el regalo que se formó con tu muerte, yo le di a tu sacrifico belleza, paraísos, un universo perfecto y un lienzo en el que tu alma etérea siempre descansara llena de bellezas y seres fantásticos de una creación y pureza sin igual.
¡Oh! Tiamat, tu ceno ha sido purificado de tal peste y tal maldad, que ahora está libre del cáncer que provoqué… Me pides que deje intacto al mundo que ellos crearon sobre ti, que deje todo como esta, detenido, para que sea un monumento mortuorio  de la edad del Hombre, que se vio tentado a crear algo que estaba fuera de su alcance. Tiamat, quisiera poder violentarme ante tu petición, pero los diez milenios que ellos existieron  sobre ti, bebiendo de tu ceno, de la leche de tu vida, como del amor de una madre por su bebé al amamantarlo y cuidarlo, tú te enamoraste de ellos.
Y aunque yo también me enamore de su pureza y de su ingenuidad, un día finalmente ellos rechazaron lo que juntos les ofrecimos por hacerle caso a la tentación, al agotamiento de verse superados por un magnánimo.
¿Podríamos imaginar a un dios de rodillas?
  • Si Dios hubiera tenido una esposa, no hubiera vivido en soledad su eternidad, dios no podría celar al hombre por tener una mujer a su lado, ya que primero creo al hombre y a este no lo creo perfecto, no tendría sentido para él crear a un igual o alguien como un Ángel o potestad mayor.
    La lógica indica que bien podrían haber reinado los Ángeles en la tierra.
    Decidió bien, crear a la mujer y que ellos se produjeran, que prosperaran. Y aun cuando fueron echados del paraíso, no quitó un ojo de ellos y les siguió proveyendo si ellos mostraban respeto y lealtad en su posición ahora mortal.
Tiamat… los hombres tenían conciencia del fin de su existencia, y al saberla, intentaron negarme, negarte, negar a la creación, se volvieron oscuros, pesados y maleables como el plomo más impío.
Dejaron de lado el dogma y crearon su propio dogma, debían entonces, desaparecer de tu ceno, caer de mi gracia, y negarlos al Diablo.
El caldero del infierno no era para ellos.
Y de la misma forma que los cree, los vi desaparecer.  Lo llamaron apocalipsis. Pero solo era lo inevitable y el tiempo de su fin, porque soñamos juntos con su creación, y tu creaste con tu ceno a este mundo en medio del universo, y en tu ceno yo los cree a ellos, y ellos crearon su propia versión del cielo y el infierno, su propia versión del génesis y del apocalipsis, más sin embargo,
ellos desconocían que su existencia era un simple sueño material, y solamente tenía que despertar al sueño de su letargo y enviarlo a la tierra que pensaban era suya.
  • El soñador dejo de soñar, la noche termino para su sueño, y como en los sueños, los mundos al despertar, llegan a desaparecer. Cuando la musa que inspira al sueño de un inocente, llega a extinguirse con el amanecer de un nuevo día, todo lo que se crea en los sueños, no logra sobrevivir.
Está bien… su mundo se quedara como lo dejaron.
¡Oh! Tiamat, si la musa te viera, en tu ascensión, coronaria tu aura con la calidez que el supremo de los sacrificios, solo pudo venir de ti, siendo comparado con el supremo de los castigos.
El castigo hacia y solamente para los seres humanos.
II
El acusador
  • Un hombre se preguntó un día, en el umbral de la muerte, cuando a su alrededor máquinas y artilugios sintéticos mantenían con vida los débiles lazos que unían a su alma con su cuerpo. Y cuestiono los deseos de Dios para con su existencia mortal. Si bien Adán un día se preguntó lo mismo y Eva le dio una respuesta equivocada, influenciada por aquel, que en serpiente se convirtió en el mensajero de la tentación y la lujuria. En su momento de preludio mortuorio con gravedad y en silencio sepulcral, exclamo al viento de la muerte, sobre los actos de la obra maestra y que bien podrían ser hijos de los pecadores supremos, y que por su falta el ser humano se llenó de sueños, deseos, esperanzas, dolores, tristezas y de muerte. ¡Muerte!  Ella siempre llega cuando un sueño invade de felicidad a los corazones, llega cuando el ser humano se proclama Dios, o supremo entre sus iguales, de forma muy particular se emula el encuentro entre el Ángel caído y su padre….
  • Fue el reclamo de un moribundo, el sello de un destino olvidado, el destino de la edad del hombre, fue el momento para que el arquitecto de todo, quisiera finalmente concluir su obra y que el moribundo fuese su mensajero de la muerte.
    Dios pasaba 100 días en la tierra libre de los seres humanos, y al cielo ascendió el dragón rojo, el Ángel caído, el acusador. Su llegada al taller del arquitecto causo tumultuó y gris al eterno cielo azul volvió.  Alas doradas, piel como la miel, ojos carmesí, cabellos dorados, símbolos de su jerarquía angelical.
Su armadura gris, en su brazo izquierdo, portaba culpa, en su brazo derecho, portaba acusación.  Pronto los Ángeles del cielo se convocaron al centro del taller celestial pero el arquitecto no se encontraba, en cambio, ahí en la silla del creador, un juguetón querubín infernal columpiaba su pierna izquierda, en vista de imitar a un pícaro vendedor de puerta en puerta, que agotado y triunfal por sus ventas, alardeaba de su habilidad. Las potestades se vieron turbadas por la presencia de tan impío ser, que en algún momento fue uno de los grandes arcángeles del cielo.
Entre los arcángeles se encontraban los brazos derechos del arquitecto.
Miguel, Rafael, Gabriel, Uriel y sus hermanos celestiales, solo faltaba uno, el Metatron. Miguel sin dudarlo, dio un paso al frente, en el mito, él combatió y arrojo al Ángel del mal, cruzar sus miradas revivió aquel instante de victoria y derrota eterna.



Has venido… Suez y vil ególatra, tentador del mal, razón de la perdición del hombre. Lamento decirte que, el maestro no está en este, su taller celestial, si deseas negar inclinarte ante su magnificencia y burlarte del final de la edad del hombre. Mucho temo que no lograras vanagloriarte de tu inservible victoria.
  • El acusador con mirada burlona, jugaba con un sombrero que se encontraba del lado izquierdo del mapa cósmico de la creación, sobre el gran restirador del creador, el caído arrojo al antiguo artilugio que fuese de su posesión.
Miguel… si tanto me odia nuestro padre, ¿Por qué guardar algo tan impuro, como mi sombrero? Aún sigo siendo un Arcángel, y ambos sabemos que nuestra lucha por el control de los mortales, ha terminado. La pregunta ahora es… ¿Qué sigue?
  • Miguel miro fijamente al Diablo, miro en sus ojos carmesí, en ellos vio la trágica escena del hombre, su extinción, aunque fue fugaz, conllevo el más grande de los dolores, un dolor que ni el mismo lucifer experimento en carne propia.
Vil y desconsiderado, aquel egoísta, el que más idolatro y el que más traiciones cometió. ¿Qué veneno, de tu boca has de escupir? Valiéndote de la ausencia del arquitecto supremo.
Ningún veneno de mi boca puede salir ya, advertidos quedan del tumulto que sobreviene para todos. Porque de la tierra vengo, recorridos los continentes ausentes de cualquier rastro de humanidad, callados los monumentos del hombre, apagadas sus luces, silenciados sus rezos, sus blasfemias y sus mentiras.
Miguel, horrible nuestra alianza, necesaria nuestra colectividad, impuros los deseos del supremo y mortal como un ser humano, la edad del hombre terminó y prosigue otra extinción.
III
  • Viste de luto. En tus ojos quedo una lagrima, el sueño que despertó y se volvió realidad, las puertas de fuego, cruzarlas proveen de mortandad y deseoso al mundo de los mortales, que ahora permanece encadenado por un deseo. Una sombra en los rayos del sol, se levanta para dejar una señal que apunta directo al infinito.
  • Una voz misteriosa susurraba al oído del mensajero Gabriel, su mirada parecía opaca, esa voz le susurraba “corre… corre hermoso querubín celestial, ahora tu corona está rota”  fragmentado su corazón levitaba en las profundidades de la tierra, Gabriel no corría por mandato divino, ahora su rango  no tenía distinción y no se diferenciaba en nada al de un Ángel caído. Como el hijo temeroso, Gabriel ahora corre en busca de su padre, ya que una pesadilla escucho en la noche y la protección de su padre, brindaría paz, calidez y esperanza. Las puertas del cielo estaban abiertas, y como en el mito, nuevamente los Ángeles podían descender y ascender…
  • Pero…
Tiamat…
  • Gabriel llego a un parque en medio de una de las ciudades del hombre, sus movimientos y los del arquitecto se vieron casi mecánicos. La reverencia, el saludo, honrar la grandeza incuestionable de los actos del creador.
    Rodeado de las bellezas que la naturaleza proveían, ya que majestuoso es el señor del universo, las flores ofrecían sus mejores perfumes, las aves cantaban los cantos más hermosos y Tiamat. Dios permanecía sentado en una banca al centro de aquel parque, un monumento se erigía tras de sí, la estatua de una mujer, su vestido de platino, el porte de su postura, su mirada afilada y una sonrisa cálida. A los pies del arquitecto y del monumento, encriptado sobre platino, estaba el nombre de ella, la dualidad del arquitecto, el sacrificio supremo.
  • Tiamat” La nueva era del hombre y el Androide.



Gabriel… has venido, tú, más que nadie, sabe lo que he sacrificado por esta gente. Mi hijo, dio su vida por estas personas, vio en ellos el potencial de ser grandes, puros, merecedores de la piedad, del beneficio de la duda.
Con el tiempo, ellos olvidaron el sacrificio, regresaron a la barbarie, y aunque la enmascararon con obra, arte, gloria y la cima de su existencia, haciendo del sufrimiento de sus primeros ancestros, algo mítico e irrepetible. No lograron nunca encontrar lo esencial de su existencia.
  • El arquitecto miro a lo lejos, en donde los edificios parecían secos, cruzando las avenidas, en donde ahora solamente el sonido de las cigarras, las aves nocturnas y los insectos, brindaban cánticos nocturnos en el ambiente. Gabriel miró a donde el divino arquitecto. En la cima del edificio más alto, permanecía inmóvil una silueta, vestía de gris oscuro, sus cabellos negros, destellaban con la cálida luz de la luna, una máscara de plata con relieves dorados, dejaba escapar una lagrima de sangre por su pulida mejilla. Permanecía inmóvil mirando directamente a donde estaban el arquitecto y el mensajero.
Mi señor… debo preguntarle. (Gabriel buscó las palabras más simples y menos evidentes, ya que dios no estaba sólo, y su mirada cálida, permanecía en un dejo de secreto) el apocalipsis… fue descrito como un acto de purificación y salvación para los más puros, después de las grandes guerras del hombre y su intento por usar la octava fuerza divina* Raguel, Barachiel y el Metatron, fueron enviados para controlar los destinos del hombre y evitar que se encarnizaran nuevamente en una guerra que estuviera fuera del control del cielo y proveerá al infierno de más apóstoles y almas caídas.  
  • La cálida expresión del arquitecto, no cambiaba, mas sin embargo, el observador, giro su espada empuñándola, Gabriel percibió, que ahora ese ente era parte de su creador y que expresaba más que la voluntad del supremo.
No me mal interprete, mi señor, solo que en el cielo, tu reino ha sido visitado por tu antiguo hijo y el proclamado igual a ti en magnificencia y poder, la serpiente de la tentación y la caída al foso, propuso el final de todo en el cielo y el infierno. Es tu voluntad y el deseo de tu juicio el permanecer 100 días en reflexión, sobre la tierra que fue del hombre.
Solo permítame ser una vez más el mensajero de mi señor y enviar un mensaje de esperanza, fe y soberanía a mis hermanos.
  • El ente dejo caer su pesado cuerpo al vacío, al mismo tiempo, el arquitecto de todo, se levantó mirando hacia la estatua de Tiamat, pronto Gabriel se puso de rodillas ofreciendo su carvis en alabanza total a su maestro.
Lo veo ahora, mis hijos, los primeros en mi creación, han dudado, creído en las palabras del acusador, si bien lo saben ahora, ¿Por qué preguntar? Si bien su destino es seguir al hombre.
Metatron y los otros, han caído con los humanos, la reflexión del pecado original, es como en el inicio de todo, los que no combatieron por mi o por el cordero, perecerán en la agonía y la profundidad del limbo, como lo hicieran los Ángeles caídos y los que dudaron en su momento, arrastrados todos al infierno. Es la voluntad del cordero convertido en león, que finalmente el cielo, el infierno, la tierra, y toda la existencia sea purificada en su totalidad. Porque fueron igualmente culpables mis hijos como el hombre de todo lo que ha ocurrido y habrá de seguir ocurriendo.
Con tranquilidad el ente caminaba hacia donde estaba Gabriel, ya que Dios nuevamente tomo asiento en la banca del parque que llevaba por nombre el de su igual en divinidad.
Gabriel comprendió que vivía sus últimos momentos de vida, nadie conocía con exactitud el destino del hombre o de los mensajeros del destino, que fueron enviados para guiarlos, pero que con ellos, ya habían desaparecido. Aun así Gabriel no le debía gratitud a su antiguo hermano, Lucifer seguía siendo vil y egoísta como siempre, y que su mensaje no prevenía nada, solo aumentaría la desesperación en el cielo y su turbación no tendría solución, ya que Dios u el cordero, no estarían con ellos para guiarles en la última gran empresa de purificación.
El sol es un eclipse dorado, la tierra se ha vuelto agua, un ocaso acompañara eternamente al sol, oh destino, que vuelas al infinito, lejos de mi gracia, lejos de mi perdón, dejas solamente en mí, el susurro de tus labios, dejas en mí, solamente un suspiro. Una vida más, un destino más… deja que tu silueta se transforme en muerte, deja que tu mensajero llegue a este y todos los mundos. Deja que el fruto de la vida se transforme nuevamente y valla a donde está la vida y se consuma con la arena y el movimiento de los engranes, ahora es tiempo, porque aquí estoy, soy yo… aquel, el hombre que ha de dar vuelta al universo. Soy yo… el destino de todo, el hombre que dio vuelta a los dados.”
  • Repentinamente todo se detuvo, el viento, el canto de las aves, el sonido de las cigarras, las luciérnagas se apagaron, y el tiempo se congelo nuevamente, levanto al cielo su espada,  esta brilló en rojo escarlata abriendo el corazón de la tierra y del limbo emergió el fruto supremo, la fuerza vital, la primer fuerza, emergió el destino de todo.
  • Los sonetos de la providencia cantaron con estridencia, mil voces y un millón más se dejaron escuchar en todo el universo, Gabriel miraba asombrado, con terror supremo, como ese ente, antiguo hijo de adán, descendiente de los seres humanos, podía controlar la primer fuerza, la fuerza directa de la flecha de Dios, aquella que el cordero lanzo en contra de lucifer y que fue la responsable de su estadía eterna en el infierno.
¡Gabriel!... Yo soy la lluvia, soy la tormenta, soy la voluntad, el deseo, y la oscuridad de tu padre…
mas destino que ser devorados por mi oscura misión y penitencia, no podrán encontrar.
  • Gabriel extendió con rapidez sus alas, levantando rápido vuelo, en un último intento por llevar un mensaje de muerte a sus hermanos, el presentía y su fin estaba escrito, aun así algo debía hacer para no quedar en silencio y que los más jóvenes, los más débiles y los más fuertes, no dejaran la existencia del mismo modo que lo hicieran los seres humanos y sus hermanos celestiales. Miro a su espalda, ya muy lejos de la tierra, de su maestro y de la bestia del final, que estaba por lanzar el máximo y supremo poder que dios se atrevió a dar a un ente fuera de la creación.  
  • Finalmente apareció una esfera de color dorado con relieves cobrizados, que cambiaban de forma, como si un universo geométrico con runas, pentagramas y símbolos sagrados se formase dentro de ella. Gabriel era testigo de la primer Fuerza, un poder que estaba lejos del control de cualquier querubín, arcángel o demonio. Llego como un flechazo a su mente turbada por el pánico y la desesperanza, un antiguo recuerdo, sobre ese poder catastrófico, cuando el arquitecto les mostro tal fuerza, cuando todos en el cielo eran uno solo y lucifer precedía la orden de los arcángeles.
Imposible de controlar… es el poder que define la grandeza del universo, de la divinidad suprema, existen otras fuerzas, pero esta es la que el espíritu santo lleva consigo, es la herencia a mi igual, al que habrá de heredar mi poder algún día.
  • oh lucifer, pensó Gabriel… ese fue el poder que codicio, fue el poder que llevo al final a la raza humana. Es el poder que llevara al final a todos los Ángeles, demonios y almas de los dos reinos. Era definitivo para Gabriel, la gracia de Dios había sido negada para ellos, y tan culpables, tan viles, impíos y una equivocación, igual a la creación de la tierra, del hombre y de todo. La entrada celestial estaba cerca para Gabriel, si llegaba a cruzarla, tal vez tendría oportunidad de llegar con sus hermanos y prevenir alguna forma de defensa final.
    fue entonces cuando la esfera se transformó, algo que no imaginaba posible, esta se convirtió en una monstruosa lanza de color azabache con relieves de sangre, que voló como un rayo del sol, con tanta furia, dolor y terror, que Gabriel se sintió morir.
    Gabriel no sentía miedo, dolor o rencor, su bondad no claudicaba en ningún momento, orgulloso estaba de su rango, de su trabajo, y no culpo a su creador, porque verdad existía en sus palabras, su misión fue fallida. El poder de ese ente era evidente y solo pensó…
Si tan solo… el regresara a ser.
  • Cerró sus ojos y afronto su final, justo en frente de las puertas del cielo, extendió sus alas, el último mensajero del cielo, habría de sucumbir ante la furia de Dios.
IV

Metatron
  • El chillido de los faisanes, se mezclaba con el aullido de los macacos, parecía llover, la cúpula celeste crujía con estruendo, como anunciando una tormenta, Gabriel despertó encontrándose en una grieta, muy cerca de las puertas celestiales, su cuerpo herido por el reposo prolongado. ¿Cuánto tiempo paso? ¿era, acaso el cielo? Tal vez había sido lanzado al infierno. Miro a su alrededor, al cruzar las puertas del cielo que estaban rebuscadamente manchadas de ceniza y lluvia, era extraño, mas no inesperado para él, verles en tal estado, los guardianes de su entrada, ya no estaban. El mensajero, pudo escuchar lamentos en los arpegios del cielo, miro al cielo y la cúpula celestial ya no existía, el dorado fulgor había desaparecido, ahora era gris, estaba mesclado con cenizas, lluvia y muerte. Lóbregamente siguió caminando, a su alrededor ya no se contemplaba la belleza del paraíso celestial, fue como si todas las guerras del hombre, hubiesen llegado al cielo y turbado su armonía en soledad. Apresuro sus pasos para ir al centro del cielo, en donde todos los Ángeles se convocaban para rendir alabanza y doblar con lealtad sus carvis al supremo arquitecto de todo.

    Al llegar, la lluvia dejo de caer, más sin embargo seguía la ceniza, por fragmentos el cielo se abrió y en el centro de aquella plaza, Gabriel miro nuevamente al cielo, la voz de un monstruo infernal se escuchó al abrirse el cielo.
    con terror Gabriel perplejo abrió sus ojos como nunca lo hubiera hecho, la cúpula celeste se había rasgado de un extremo, como si hubiera sido arrancada por una fuerza que se encontraba totalmente fuera de control.
Padre… ¡Oh! Arquitecto celestial… ¡Oh, hermanos! ¿Qué ha sido de ustedes?
Caídos a la desaparición, perdonadme, mi fuerza no fue tal, para prevenirles de su fin, como los seres humanos, ustedes en la ignorancia han caído… (Gabriel lanzo un grito desolado para luego caer sobre sus codos mientras sostenía su cabeza halando de sus cabellos, esperando todo fuese una pesadilla o una ilusión para probar su fe por Dios.)
  • En ese cielo surrealista, que parecía haber sido tirado con furia dejando que todos los colores de la cúpula celeste se mezclaran como si de pintura fresca en un lienzo roto se tratase.
    el llanto de una musa se escuchó a lo lejos, Gabriel pudo escucharlo, para olvidar su propia pena, alguien vivía, necesitaba respuestas, y en ese llanto, la señal de vida aún existía, debía correr con fuerza, agotar todos los recursos, para superar las escalinatas de los mil pasos y al otro lado de ese obstáculo que se le presentaba, poder encontrarse con el obelisco del creador.
  • El mensajero con ayuda de sus alas manchadas con ceniza, emprendieron una empresa en contra del tiempo. Al subir por las escalinatas de aquella plaza magistral, vio en el cielo como se formaba nuevamente aquel gran poder, la primera fuerza, significaba para el una sola cosa, el no sobrevivió por coincidencia, el mensajero de la muerte, utilizo a Gabriel para que las puertas del cielo se abrieran a su impura misión, un ser tan impío no podía cruzar las puertas del cielo, aun así dios bendijo su cruzada y por ello se valió del engaño.
    entonces Gabriel lo vio muy claro, el arquitecto encauso todo a sus planes, dejo ir a lucifer al cielo, a despertar la duda en todos, se valió de sus dotes como mensajero, para que descendiera con él, y que el impío sirviente de Dios, conociera el rostro de su guía al palacio de la creación, sobrevivió por que la transmutación de un plano a otro, apagaría las fuerzas, incluso del altísimo. Y como la misión del impío, no consistía en una sola vida, dejo de lado a Gabriel por un momento, finalmente el habría de acabar con toda existencia creada por Dios.  Entonces para Gabriel quedo claro… La guerra con Dios había llegado.
  • Las reflexiones habían acortado el esfuerzo para Gabriel, quien finalmente llegaba al segundo nivel de la Acrópolis celestial.  Con asombro vio al cielo, vio a un costado del obelisco celestial, a un costado del mismo, se encontraba, para su sorpresa, alguien de gran valor para él, y para sus múltiples preguntas. Con las marcas de la guerra, el agotamiento y el preludio a la destrucción, El Metatron recurría al auto sacrificio, para salvar a los querubines que eran presa junto con ella, del destino fatal del mensajero de la muerte, enviado por el arquitecto celestial para detener la continuidad de su obra fallida,
Son viento… polvo, ha terminado la existencia de todo lo que aquí reside, sueño con la catedral, sus ruinas, esta es la silueta que se alejó. Un pequeño instante, ¿existió paz? El fruto de la vida ha sido consumido. Bellos espíritus de luz, sean consumidos por mi oscuridad, vengan a mí, sean oscuridad y descansen de su tormento, dejen que los dados giren por ultima vez y porten el número de la destrucción.



  • Para Gabriel solo quedaban milésimas de segundo, el ente estaba a punto de acabar con el Metatron y los indefensos querubines, quienes se abrazaban unos contra otros, el Metatron había extendido sus alas al máximo, sus cabellos plateados destellaban flamas de oro que se consumían a la distancia, su armadura manchada con la sangre de sus protegidos terrenales, se mezclaba con su propia sangre dorada, haciendo que su armadura de marfil se volviera carmesí, Gabriel pudo ver mientras corría con furia, y toda la energía posible por rescatar al Metatron del ataque mortal de aquella bestia destructora.
No hay más voluntad que la mía. El rayo, el fuego… la muerte, el castigo supremo y el primer poder, forman parte de mi esencia, desaparezcan de todos los planos…
  • Un grito de guerra provino del ente, quien extendió sus brazos, haciendo fragmentar al fruto de la vida, del cual resplandeció en su núcleo con tal poder, que el Metatron vio terminada su existencia, mas sin embargo debía hacer algo por los que rogaban su ayuda, toda su fuerza se congrego a su alrededor, formando un aura celestial de brillo dorado que se trasmuto en un escudo de fe…
Viento… fuego… enviado de la muerte, tu designio maligno ha sido bendito y nosotros somos los maldecidos a sufrir tu voluntad inquebrantable. Gustosos los servidores del cielo, habrán de aceptar su destino… pero tu tendrás que ser testigo de nuestro creador, del infinito y de la gloria…
No dejaremos qué nuestra existencia concluya como la del humano, la redención y la bondad, serán el legado de los más fieles al creador. Así que… ¡lanza tu poder! Cumple tu voluntad…
  • Gabriel estaba tan cerca, que los gritos de todos se mezclaron en uno solo, la fuerza del fruto se desplegó como si las llamas del infierno se hubieran vertido sobre todo el cielo, la voluntad del Metatron se materializo en protección, en sacrificio, todo por los que pedían.
    Gabriel necesito de la fuerza que ya no tenia, para lanzarse con rapidez sobre el Metatron. Irrumpiendo en el momento final, que estallo en un fuerte estruendo que derrumbo palacios, catedrales, principados y obeliscos, en un santiamén todo se pulverizo, quedando solamente los truenos, el cielo gris, la tarde y la lluvia, como el mausoleo.
Eres listo… Mensajero de Dios. La guerra, aún no termina para nosotros.
Pronto… Todos habrán desaparecido.
  • El portador del poder supremo, giro hacia su derecha, en el sur, las legiones de lucifer se aproximaban, por el norte, los remanentes, de los regios del cielo, se convocaban. Una sonrisa oscura se mezclo con un trueno que se estrelló en la punta de su afilada espada que por empuñadura poseía la figura de una cobra, sobre el talle de la espada encriptadas con oro negro, las palabras “Morttis Mea Forttuna Grattia” Era evidente que la última batalla estaba por ocurrir.
Por supuesto, potestad, aún no termina para nadie.

Metatron… (Decía uno de los querubines)



  • El mensajero dejo de poner atención al ente, que parecía saberlo todo, más sin embargo no se preocupó por él, sabía que no haría una cacería particular, su misión desde el principio, era la de acabar con todos al mismo tiempo o en grupos, así mismo a todo aquel que osara retar su voluntad.
Nosotros… No…sotros… (La dulce voz del Metatron susurraba frases, que captaron la atención de Gabriel.) Nosotros… fui… fuimos.
Metatron... aguarda, no te esfuerces (Gabriel arranco un trozo de tela de su ropaje, para secar el sudor del fino rostro aterciopelado de su compañera celestial, el Metatron, una hermosa musa, enviada por dios para hacer de mediadora durante los momentos cruciales de la humanidad y con su guía llevarles por el buen camino, siendo la voz del arquitecto sobre la faz de la tierra.)
Ella intento salvarnos, no es su culpa, aquel pecado, solo puede venir de lo más profundo del infierno, un vil engaño de lucifer por separarnos de nuestro señor.  
  • Gabriel sorprendido, trato de disimular, esta vez, la oscuridad no era obra de satanás… Dios jugaba bien sus cartas, el azar le favorecía, entonces nuevamente Gabriel vio claramente lo que iba a ocurrir, Ángeles y demonios, nuevamente arremetían unos contra otros, los dejaría destruirse entre ellos, y en el momento indicado, por la confusión, nadie notaria su presencia, daría el golpe final sobre todos al mismo tiempo. El Metatron tendría que decirlo de su propia voz, para que el único querubín que sobrevivo al embate, pudiera ser testigo de la verdad que solo ellos sabían.
Gabriel… Gabriel… ¡Gabriel!
  • Los ojos color miel del Metatron se abrieron con desesperación, mirando directo al mensajero quien miraba perplejo ante tal culpa tatuada en ellos. Con dulzura, Gabriel toco su frente, haciendo que el Metatron reposara en sus brazos, entonces el hermoso Ángel que afrontaba su propia muerte por las heridas de los encuentros que sostuvo con el enviado de la muerte, comenzaban a cobrar su vida.
Antes de morir… debes saberlo Gabriel, tú debes de llevar este último mensaje…prométemelo… ¡por favor! (Gabriel asintió y el Metatron comenzó a relatar los últimos momentos de la humanidad)
Éramos tres, los enviados por Dios, para guiar al mundo en un nuevo destino. Judea recupero la tierra prometida, con el precio de millones de vidas, algunas buenas, otras malas, otras más indiferentes, el daño colateral estaba hecho, dios no disponía de mayor voluntad para que los hombres dispusieran del libre albedrio, el libre albedrío, la herencia de Adán y Eva, causo matanzas, guerras, hambrunas, pestes, miseria, y el alejamiento del hombre con Dios, con la creación. Mas sin embargo, no se podía cambiar el destino que ya habían escrito los seres humanos, se debió dejar que otras guerras ocurrieran, pero limitando sus acciones a problemas entre algunos miles y no millones o que el ecosistema y las otras criaturas de la tierra resintieran los actos barbáricos del hombre. En los tiempos de Abraham, Dios otorgo al hombre un poder, uno de los 10 poderes del cielo, entrego el cuarto poder, (el arca de la alianza y sus 10 mandamientos con el poder de derrumbar las murallas de Jericó y otros grandes eventos.) luego el hombre descubrió uno de los más inferiores, el octavo, lograron crear el viento de la muerte menor, y formar el hongo que se miró desde el cielo. Cuando esto ocurrió, fuimos enviados, Barachiel, Raguel y yo. Cada quien con su corte de Ángeles. Poco a poco el destino del hombre se encauso a usar esos poderes en fuerzas más benéficas, elementos que hicieran su existencia amas placenteras, intentar reconectarlos con la gracia del arquitecto, del cordero y la providencia.  Ayudarles a encontrar su trascendencia.



  • El Metatron había perdido un brazo al proteger a los querubines, por lo que sostuvo con su único brazo el cuello de seda blanca que cubría el cuello de Gabriel, y con lágrimas en sus ojos exclamo.

Gabriel… nosotros fuimos… nosotros lo provocamos, no fue culpa del hombre. Creíamos que el rumbo que llevaban era del agrado de nuestro señor…
(Nuevamente se recostó, prosiguiendo su relato y confesión.)
Llego Uriel, desde el cielo, fue enviado por nuestro creador, portaba un mensaje, una advertencia.
El objetivo inicial, el que se envió de manos de Miguel y que dejo impreso en las mentes de Adán y Eva, era que los hombres debían de crear una obra magnánima para con su señor, demostrarle agradecimiento, trascender y perfeccionarse por completo, para ser nuevamente entidades llenas de luz y colmarse de la gracia de su creador.
El hombre creo una vida… (El Metatron dejo brotar lágrimas de sangre, sus ojos se tiñeron e rojo, manchando sus mejillas palidecidas por la marca de la muerte)
Tiamat… Oh Tiamat ellos le llamaron, una vida artificial, durante décadas los hombres dejaron de lado sus conflictos, y trabajaron en algo más grande, se elevaron a la creación, sus medios, su inteligencia, les permitió desarrollar una conciencia artificial, que no correspondía a las reglas de la creación, eso enfureció a nuestro maestro, la creación era solamente de él, un don que ni el mismo lucifer o arcángel del más alto rango podría hacer jamás. Uriel ya no se marchó de la tierra, miraba lo que ocurría, dejándonos perseguir. Argumentamos que, si el hombre tenía mayor conciencia de sus dones, podría apreciar la gloria de Dios, el esfuerzo que hacía por crear la vida que ellos intentaron destruir con sus propios medios. Si creaban un ser sintético como ellos le decían, entonces podrían apreciar más la vida… Gabriel… no equivocamos, nosotros provocamos a Dios, somos los responsables de su furia, su tristeza y su decepción, por ello ahora él nos destruye.
eligió a un moribundo, cuando el mundo de los humanos se proclamó como los nuevos Dioses de la existencia, ya que eran capaz de crear una vida inteligente, que no posee alma, que era eterna y que no sufriría por el temor al diablo, a dios, que sus dioses para esos nuevos seres, serian de carne y hueso… la ira de Dios fue total, y encarno en un muerto, toda su furia, otorgándole el poder universal, el primero de una lista de fuerzas que se congregaron en toda su aura maligna.
Metatron… Tiamat es el nombre de la igual del arquitecto… ¿Por qué dejaron que ellos ocuparan un nombre tan sagrado?
Gabriel, creíamos que será una forma de honrar a nuestro señor. Pero nuestro pecado con muerte se pagara.
  • Lentamente el cuerpo del Metatron comenzó a volverse luz. Comenzaba a morir, y Gabriel no podría hacer nada por ella, su destino había sido escrito en polvo.
Metatron, quien es ese hombre, del que Dios a través de Uriel obtuvo tanto poder.

El moría… sus reclamos llegaron a Dios, su obra, pidió una razón para existir o para morir como parecía designado, entonces Uriel apareció ante él, como mensajero de la voluntad del supremo, y le dio a elegir, ser el purificador de su creación, o morir tomado de la mano de uno de sus 7 arcángeles supremos, Octa… Octavio se llamaba. No olvides su nombre, el aún sigue siendo… si tan solo fuese… nueva… mente.
  • El Metatron exhalo por última vez, convirtiéndose en cenizas, las cuales fueron llevadas por el viendo, para perderse por completo. Lo mismo ocurrió con el querubín, la impresión del relato, marchito su alma, por la desesperanza y el golpe que provoco a su corazón, tal revelación. Quedando convertido en roca, como una estatua, mirando al cielo con lágrimas de zafiro, resonando al infinito. La voz del creador se había silenciado por siempre.
Si el llegara a ser nuevamente… ¿Qué significa? (Gabriel reflexiono sobre esas últimas palabras, y la mortandad del ente…) ¿será posible?

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