Skip to main content

Ensayo - Criminologia y Criminalistica

La criminología y la criminalística se pueden llegar a confundir ya que la mayoría de las personas piensan que son iguales puesto que no es así, ya que cada una cuenta con diferentes métodos y técnicas que las diferencian. De igual forma el propósito, objetivo y finalidad de cada ciencia es completamente diferente, busca responder interrogantes con la finalidad de resorber una investigación.Para las personas que se interesen en estudiar algo relacionado a la investigación criminal se pueden confundir al momento de escuchar las palabras de criminología y criminalística, por lo cual deben de conseguir información que les ayude a diferenciarlas.Palabras claves: criminología, criminalística, ciencia, comparación, similitudes, diferencias.
Capítulo uno: La Criminología
1.1 Definición de criminologíaSegún la literatura científica actúa, se define la criminología como al conjunto de conocimientos que estudia los actos antisociales desde el punto de vista de varias ciencias auxiliares (Rodrígue…

Historia Corta - El canto de Dante

    -Te querré mañana, y así, cada día, mientras estemos aquí. - repitió, Carlo, una vez tras otra.
    Parado afuera del granero se frotaba las manos nerviosamente, le sudaban tanto que constantemente se limpiaba en el pantalón.
    << El inagotable deseo de permanecer cerca de ti. >> Pensó. Y se sintió un tanto ridículo.
    Caminó despacio y con vacilación hacia su casa. Sólo tenía que dar unos cuantos pasos para llegar.
    Al otro lado de la calle, un hombre gordo y demasiado rubio, con buen aspecto de aseo, comía un pan en forma de trenza. Levantó su mano desocupada en forma de saludo hacia Carlo. Este lo ignoró y siguió caminando.
    Giró despacio la manija de la puerta, pero no entró enseguida, se detuvo mirando al fondo de la casa, era a donde se dirigía.
    Sus tristes cavilaciones fueron interrumpidas por un golpe en el hombro. Se trataba de su papá. A quien no podían quitarle la sonrisa. Lo tomó del cuerpo, y le lanzó una mirada que Carlo sabía lo que significaba. << Eres un buen chico. >> El joven le sonrió esperanzador. Ya no era un adolescente, pero su papá amaba tratarlo como tal.
    No lo dejo entrar, antes le pidió que hiciera un par de cosas, pues él tenía que cocinar. Carlo asintió de buen modo, sin mencionar palabra alguna.   
    Julio se había ido. Y con el se había llevado a los vacacionistas que visitaban cada año el pueblo. Pero aun siendo verano, el camino a la residencia de la señora Po siempre era solitariamente agradable. El tiempo del recorrido era lo suficiente para una buena caminata. Según, Carlo. En aquel lado solo había una casa verde con el mejor jardín que hasta ahora él había visto.
    Al faltarle medio tramo para llegar, reconoció a la nieta de la señora Po. Ella no lo había visto porque estaba de espaldas en cuclillas, a su lado había una canasta decorada con pequeñas flores. No quiso interrumpirla, pasó de largo sin saludarla. Pero, Isel, le saludó gritando e hizo que se devolviera. Se sentó a su lado apenas sonriendo. Ella le dio un amistoso golpe en el pecho.
    A veces se preguntaba porque las personas para ser agradables tendían a ser violentas.
    Sin haber dicho algo aun alguno de los dos, Isel sacó un pequeño papel doblado de una bolsa de su vestido, el cual lo entregó a Carlo, quien lo leyó en silencio.

La tristeza
esta ahí
hasta cuando no
debería
detrás de ti
como una sombra
pegada
y sigilosa
que nunca
abandona.

    Leerlo sólo lo inquietó más. Isel nunca le había agradado. Pues siempre, aunque inconscientemente. Como un chiste trágico. Ella lo desmoralizaba de diferentes maneras en diferentes situaciones.
    Se levantó y se despidió deprisa.
    La puerta estaba abierta. Las ventanas del segundo piso resplandecían por la luz solar. Se dio la vuelta para ver a su alrededor. Y pensó en lo dichoso que sería el vivir ahí. A la redonda de nada y teniendo todo. Entró sigiloso para no asustarla. Y no fue difícil hallarla. Traía puesto un delantal muy colorido.
    Se percató de que el joven había llegado, pero no levantó la vista, continúo sirviendo el té en dos tazas y sacando panecillos del horno. Y haciendo sus cosas, le preguntó sobre la salud de Dante. Carlo titubeo sobre qué responder, porque ni él sabía con exactitud cómo seguía su amigo. Le pareció oír su canto, ciertamente en su imaginación. No lo escuchaba desde el accidente, y por tal razón pensaba más en su muerte que en su vida. No creía que viviría. Eso lo ponía nervioso.
    Respondió con un sencillo “bien”.
    Sus miradas se encontraron, la de ella era cálida y familiar.
    De un estante sacó semillas que puso en una bolsita, y se la entregó. No sabía por qué había ido a aquel lugar, hasta ahora. Pero la señora Po ya lo esperaba. Ambos se sentaron en una mesa del jardín trasero de la casa. Un par de silenciosos. Sin darse cuenta uno del otro del sentimiento grato de estar sentado con la persona que tenían enfrente.
    Detrás de un árbol, apenas visible desde donde él se encontraba, permanecía una antigua estatua tallada al finalizar la guerra. Se trataba de una niña sonriendo con las manos extendidas al cielo, sosteniendo un reloj de arena quebrado por la mitad.
    Para algunos significó otro comienzo con un nuevo porvenir. Miraron el hoy con valentía, sin apuración del tiempo. Era todo lo que tenían. Y para otros, solo fue parte de los escombros. Carlo creía frustrado que podía pensarse lo que uno quisiera de cualquiera cosa, y significar nada.
    Terminó todo lo que la señora Po puso cordialmente en su plato. Y como una abuela preocupada porque su nieto haya quedado satisfecho, le preguntó si deseaba más pan, té o alguna otra cosa.
    Salió sin apuración de ahí, aunque deseaba llegar rápido a casa. De regreso en el camino no volvió a encontrarse con Isel. Solo que, al entrar al pueblo, si con Pibe Rosco, el hombre gordo al que había ignorado con anterioridad, y en otras ocasiones también. Lo hacía porque no soportaba su compasión desde que su mamá había muerto en el incendio del granero, eso lo hacía sentir más miserable. Pero estaba agradecido con él, y con las demás personas que ayudaron con la reconstrucción de el en tan poco tiempo. Parecía ser el mismo.
    Con paso decidido se encaminó a él. Le dio un fuerte apretón de manos, y un abrazo que no se esperaba, Pibe.  
    Después, sólo tenía que hacer una parada en casa del doctor. Al tocar la puerta, su esposa salió y le dijo que tenía poco que había salido, y no sabía a donde se dirigía.
    Un poco decepcionado, volvió a casa, luego de hacer un par de cosas de parte de su papá hacia su amigo herido.
    Su progenitor lo recibió calurosamente a su regreso, como siempre.
    Carlo sonrió al reconocer una voz que estuvo buscando antes de llegar. El médico se le había adelantado, y se escuchaba mejor que en días pasados, pues Dante había sido un paciente difícil.
    Más tranquilo, abrió la puerta de la habitación, y escuchó su canto. La pequeña codorniz seguía viva.

Comments

Popular posts from this blog

¿Quieres publicar con nosotros? Lee los siguientes pasos.

La revista nace como una idea ambiciosa para dar la oportunidad de publicación a aquellos que no han encontrado cómo hacerlo. La única remuneración que se ofrece es publicar los textos seleccionados sin ningún costo, ya que somos una revista sin fines de lucro.
Nuestra idea central es poder publicar y vender las obras a un costo accesible con el único fin de solventar gastos del proyecto sin algún intermediario y continuar expandiendonos con el propósito de funcionar como una plataforma para aquellos autores que quieren mostrarse al mundo.

Requisitos:
Tamaño mínimo de la obra de una (1) cuartilla, máximo treinta (30) cuartillas.Tipo de letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado a 1.5, texto justificado (en casos especiales se debe explicar por qué no se justifica el texto), formato .doc, .docx, .odtContáctanos al correo contacto@elfuturodelayerhoy.com para dar seguimiento.
Por favor toma en cuenta los siguientes puntos:
Nos reservamos el derecho de responder o dar razones de por qué un…

Segunda Convocatoria del Segundo Año para la revista "El futuro del ayer, hoy"

Poesía - Impermeables en el Sol

Nota Editorial: Este autor originalmente mando sus obras en Ingles, después de una breve 
conversación acordamos que mandaría las obras traducidas al Español como lo indica la convocatoria. Impermeables en el Sol
Hablamos de todo debajo del sol Incluso de impermeables; Yo estaba en la sombra; en mi casa del árbol nos acostamos Sundae en Domingo- un encargo que yo haría Y te mal-trataría a cualquier costo a mi propia manera dulce,
Ella habló de todo bajo el sol Incluso de impermeables; Ella contó su historia, y una fábula Ella habló de nuestra química; yo la guié Cenamos debajo de luces de neón; para mí una tabla periódica
Yo hable de todo bajo el sol Muy lejos de engañarla con algunas bromas Me apena mi ingenio por la red de decepción que tejí Si los deseos fueran caballos Ella hubiera involuntariamente salido a la puesta del sol a medio galope

---

Encuentra este poema en nuestra revista por medio de las siguientes ligas: Issuu: https://bit.ly/2VWdQFS Google books: https://bit.ly/2QRg2uk También se puede …