Skip to main content

Historia Corta - El canto de Dante

-Te querré mañana, y así, cada día, mientras estemos aquí. - repitió, Carlo, una vez tras otra. Parado afuera del granero se frotaba las manos nerviosamente, le sudaban tanto que constantemente se limpiaba en el pantalón. << El inagotable deseo de permanecer cerca de ti. >> Pensó. Y se sintió un tanto ridículo. Caminó despacio y con vacilación hacia su casa. Sólo tenía que dar unos cuantos pasos para llegar. Al otro lado de la calle, un hombre gordo y demasiado rubio, con buen aspecto de aseo, comía un pan en forma de trenza. Levantó su mano desocupada en forma de saludo hacia Carlo. Este lo ignoró y siguió caminando. Giró despacio la manija de la puerta, pero no entró enseguida, se detuvo mirando al fondo de la casa, era a donde se dirigía. Sus tristes cavilaciones fueron interrumpidas por un golpe en el hombro. Se trataba de su papá. A quien no podían quitarle la sonrisa. Lo tomó del cuerpo, y le lanzó una mirada que Carlo sabía lo que significaba. << Eres un buen chic…

Historia Corta - Ella, Clepsidra

Ella, Clepsidra.


Estaba enfrente de mí, mirándome fijamente.
Yo no sabía que significaba esa mirada, nunca supe y si las cosas siguen así, tal vez nunca lo sabré.

-No te estoy pidiendo nada.

Dijo eso mientras revisaba su reloj de arena.

-Lo sé.

Esa ha sido una de las pocas veces, que he mentido sin gusto. Siempre que digo una mentira, es para diversión, ya sea mía o de los demás.
Me gusta pensar que algún día el tiempo cambiara esta historia y esa mentira se transformara en una anécdota graciosa. Hasta el día de hoy no ha pasado.
Los recuerdos traen los nervios de regreso, como si el tiempo fuera relativo y por lo tanto manipulable.
Un sonido de tic-tac interrumpió mis divagaciones y ya sin poder pensar, solo pude ver con atención el lugar en el que estaba.

Era un cuarto con varios relojes colgados, unos en la pared, otros en cuerdas... unos digitales. Y el de arena, justo en el centro, enfrente de mí.

-Hay... varios relojes aquí dentro…
-No son míos. Yo no soy la que está midiéndote el tiempo.

Ni mentira, ni verdad. Ni teniendo un diccionario completo en la cabeza, ni así hubiera encontrado una sola palabra para contestar. Creo que balbucee algo, dudo que haya sido alguna palabra completa. Y si lo fue, no creo haber dicho alguna frase coherente.

-No quiero revolución. No sé... No tengo la menor idea de cómo cambiar. Lo que sea.

Recordé mi sueño.

------------------------------------------------------
-¿No quieres estudiar conmigo?
-No. El latín es una lengua muerta.
-No es ese libro.
-Ya me sé todo Arlt de memoria.

Cerré la puerta. Siempre que estaba cerca, tenía esa sensación de vomitar, estaba tan lleno, que sentía que solo vomitando podía hacer un poco de espacio para esto.
Pensándolo bien ahora no se si yo estaba lleno, o ella lo hacía a propósito.

Ni quiero saber.
El mismo 31 de octubre, se acercó una vez más a mí y me dijo que se iba.

-Pero me llevo un recuerdo.

Quise dejarla, que se llevara algo, pero no pude moverme. Me empape de sudor y de temor.
No quería que se fuera sin nada, me daba miedo dejarla ir sin nada, me daba miedo ser egoísta, pero ser egoísta salva vidas. Alguien me dijo eso una vez.
Alcance a poner un espejo en mi pecho. Y todo paso al revés. Metió su mano dentro pero todo estaba volteado, creo que saco su propio corazón.
No me dejo nada, y no se llevó nada. Pero me había cambiado.

------------------------------------------------------
-¿Para bien o para mal?

Su pregunta me hizo abrir los ojos.
Estaba en el cuarto de los relojes de nuevo. Muchos de ellos habían dejado de funcionar.

-No importa. De todos modos, volveré a cambiar.
-¿Cuando?
-No sé.

Mis manos sudan mientras escribo esto. El reloj dio vuelta una vez más.
Ojalá la arena se saliera.

Comments

Popular posts from this blog

¿Quieres publicar con nosotros? Lee los siguientes pasos.

La revista nace como una idea ambiciosa para dar la oportunidad de publicación a aquellos que no han encontrado cómo hacerlo. La única remuneración que se ofrece es publicar los textos seleccionados sin ningún costo, ya que somos una revista sin fines de lucro.
Nuestra idea central es poder publicar y vender las obras a un costo accesible con el único fin de solventar gastos del proyecto sin algún intermediario y continuar expandiendonos con el propósito de funcionar como una plataforma para aquellos autores que quieren mostrarse al mundo.

Requisitos:
Tamaño mínimo de la obra de una (1) cuartilla, máximo treinta (30) cuartillas.Tipo de letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado a 1.5, texto justificado (en casos especiales se debe explicar por qué no se justifica el texto), formato .doc, .docx, .odtContáctanos al correo contacto@elfuturodelayerhoy.com para dar seguimiento.
Por favor toma en cuenta los siguientes puntos:
Nos reservamos el derecho de responder o dar razones de por qué un…

Escrito Corto - La oscuridad cesó de golpe

La oscuridad cesó de golpe Resumen: En este cuento breve se relata los últimos tres días de un hombre, los cuales están atravesados por una serie de frases y leyendas que ha leído en carteles publicitarios, etiquetas de bebidas alcohólicas y de la misma televisión que intervienen en el desarrollo de la línea de sucesos. Entre las cosas a destacar, se ve cómo el personaje afronta su realidad haciendo ingresar temas que van desde la amistad, el cansancio y la muerte, en especial, en uno de sus aspectos más interesantes: la muerte voluntaria. Dotado de una brevedad necesaria, en este cuento se ve una toma de decisión, la cual, deja abierta la posibilidad al lector de poder interpretarla. Entre otras cosas, podría ser considerado este breve cuento como el cierre a una historia que abre, a su vez, el camino a muchas otras.
Palabras clave: Existencia, Cotidianeidad, Alcohol, Amistad, Cansancio, Muerte voluntaria.


A mi amiga, Jade. La oscuridad cesó de golpe. Entre dos miedos: la luz y la oscurid…

5 consejos para despejar tu mente y comenzar a escribir